Gustavo Petro no es ni socialista, ni progresista, ni demócrata.
Socialista era Pepe Mujica, que vivió en coherencia con su forma de pensar: en su chacra, con sus dos perros y su Escarabajo.
Progresista fue Tony Blair, que expandió el Estado de Bienestar británico.
Demócrata cuando llegó al poder no lo usó para vengarse, sino para unir al país alrededor de un Estado incluyente en el que todos cabían.
@petrogustavo es un charlatán que, mientras dice que a él “no lo inviten a bacanales”, les pide a los jeques árabes que organicen banquetes en su honor.
Que mientras dice estar en contra de los combustibles fósiles, gasta toneladas de gasolina en sus interminables viajes internacionales.
Que mientras afirma ser un hombre pobre, despilfarra sumas exorbitantes en Ferragamo, Gucci y marcas de lujo alrededor del mundo, mientras su esposa e hijas se dan la gran vida de millonarios en Europa.
Que mientras dice ser pacifista, perteneció a la guerrilla más sanguinaria de la historia colombiana y, ya en la presidencia, bombardea campamentos con niños mientras se gasta el presupuesto de la nación comprando aviones de guerra.
Que mientras habla de combatir la corrupción, ha creado el gobierno con más escándalos de corrupción en la historia de Colombia.
Que mientras habla de diálogo con los peores criminales del país, le declara la guerra al principal socio comercial de Colombia y a todos los emprendedores que generan empleo y riqueza.
Que mientras critica a las EPS por la forma en que prestan los servicios de salud, acabó con la Nueva EPS, dejando a millones de colombianos sin acceso a los servicios médicos más básicos.
PETRO es el gobernante más incoherente, incompetente, irresponsable, inepto, mediocre y mentiroso que haya registrado la historia de Colombia en sus anales.
Y sí, será memorable y difícilmente las futuras generaciones lo olvidarán, porque es difícil olvidar al peor gobernante que esta república haya parido.