Todos los días vemos dirigentes que roban. Abusan del poder. Viven del clientelismo. He ahí el problema.
Colombia padece una corrupción multidimensional que nos desangra en tres frentes: económica (saqueo del erario), moral (acoso y abuso de poder) e institucional (clientelismo
Creer que esto se soluciona únicamente con más leyes o más policía es un error histórico. Como bien nos enseñó @AntanasMockus, sin cultura, no hay ética pública. El antídoto real exige una transformación profunda del comportamiento ciudadano y de nuestra cultura política.
La ética pública no es un simple manual de buenas maneras; es el conjunto innegociable de principios que garantizan que, en Colombia, el interés general siempre prevalezca sobre el apetito particular. Lo público es sagrado.
CAMBIO. SERIO. SEGURO.
¡COLOMBIA ADELANTE!