Declaración de un cubano a Trump:
“Es cierto. A nuestra generación le tocará defender la Patria con las armas. Muchos padres sufrirán por sus hijos muertos, y muchos hijos lo harán por sus padres muertos. Todos los caídos habrán dado lo mejor de sí. Sus sueños siempre fueron vivir: ver encanecer a sus viejos y ver crecer a sus muchachos. En nuestro caso, además, preferimos escribir poemas, sembrar jardines, dibujar prosas. Pero el espíritu de Abdala siempre nos acompaña:
«El amor madre a la patria no es el amor ridículo a la tierra y a la yerba que pisan nuestras plantas; es el odio invencible a quien la oprime, y es el rencor eterno a quien la ataca».
No hace falta escribir nada más. Llegada la hora definitiva, alguien le enseñará este escrito a mi señora madre, no antes. Ella se llama Luisa, pero a esa hora verán a Lucía Íñiguez o a Mariana Grajales, y mis hijos sabrán juzgar y colocar en el lugar que quieran el ejemplo de su padre.
El campo de batalla está enfrente. Nadie tendrá que obligarme: me alisto por voluntad propia.
No necesitaré tumba ni epitafios. No buscaré glorias ni homenajes. No necesito que nadie me recuerde. Aquellos que puedan y quieran hacerlo solo tienen que recordar que soy un hombre como tantos de esos que amaron a su Patria y defendieron sus ideas hasta las últimas consecuencias. Con eso basta.”