James
#Harden está viviendo luna de miel en
#Cleveland, pero lo más importante no está en sus números ni en el récord del equipo: está en su decisión de rechazar la opción de jugador para firmar un contrato 1+1 que lo deja perfectamente alineado con el verano más esperado de la NBA. Harden no está renovando solo por comodidad; está renovando para quedarse en la mesa cuando llegue el invitado que todos esperan:
#LeBronJames. Y si LeBron llega, llegan sus hijos. Y si llegan sus hijos, Cleveland se convierte en el proyecto familiar que él siempre quiso cerrar.
Harden lo sabe. Donovan
#Mitchell lo sabe. Y la organización también. Por eso este contrato tiene sentido: dos años, opción de jugador, flexibilidad total para que en 2027–28 todos puedan decidir juntos. Harden no está apostando por un sexto equipo; está apostando por un final de carrera histórico, rodeado de Mitchell, LeBron y los James boys en “The Land”. Y si algo ha demostrado la NBA en la última década es que cuando las estrellas quieren jugar juntas, las piezas se acomodan. Harden no está firmando por nostalgia. Está firmando para estar ahí cuando el plan se active.